Cervicalgia y mielopatía: cuándo el dolor de cuello puede indicar un problema más serio
El dolor cervical es frecuente, pero cuando se acompaña de alteraciones neurológicas como pérdida de destreza en las manos, problemas de equilibrio o debilidad, requiere una valoración médica.
La cervicalgia no siempre significa una lesión grave
El dolor de cuello puede tener múltiples causas y muchas veces mejora con medidas conservadoras. Sin embargo, algunos síntomas asociados pueden indicar afectación de las raíces nerviosas o de la médula espinal.
¿Qué es la mielopatía cervical?
La mielopatía cervical aparece cuando la médula espinal está comprometida en la región cervical, con frecuencia debido a un estrechamiento del canal. Puede producir alteraciones de la función neurológica que van más allá del dolor cervical.
Señales que deben llamar la atención
- Pérdida de destreza o torpeza en las manos.
- Dificultad para abrochar botones, escribir o manipular objetos.
- Problemas de equilibrio o cambios en la forma de caminar.
- Hormigueo, adormecimiento o debilidad en brazos o piernas.
- Progresión de síntomas neurológicos.
¿Cómo se estudia?
La valoración incluye una historia clínica y exploración neurológica. Cuando existe sospecha de compromiso medular, la resonancia cervical es una prueba especialmente útil para valorar el canal, la médula y las estructuras que pueden estar produciendo la compresión.
¿Cuándo puede ser necesario valorar una cirugía?
La indicación depende de la causa, la gravedad de la compresión y, especialmente, de la presencia y evolución de los signos neurológicos. Cuando existe una mielopatía clínicamente significativa o progresiva, puede ser necesario valorar una estrategia de descompresión para evitar que el deterioro neurológico continúe.
Un punto importante
El dolor cervical aislado no equivale a mielopatía. Lo que debe orientar la valoración es la combinación de síntomas, exploración neurológica y hallazgos en las pruebas de imagen.